El fin justifica los medios, es una frase que esconde una verdad como un templo por que en la tesitura de tener que decidir uno tira por su integridad, pero la honestidad a veces utiliza otra unidad de medida, y uno se queda en el valor de la actitud mostrada, independientemente del resultado, ganar o perder, que es lo realmente importante?, ésta cultura cada vez más capitalista prima al ganador sin escrúpulos, esto no es más que una selva en la reina el más fuerte..
Una sociedad capitalista conforme a sus principios correspondería filosóficamente al nuevo estado de naturaleza que según Rousseau, es la consecuencia forzosa de una sociedad de desigualdad total. "Es aquí donde todo se refiere a la ley del más fuerte y, por tanto, a un nuevo estado de naturaleza diferente del que habíamos conocido al principio, en el sentido de que el primero era un estado de naturaleza puro y el último es el fruto en su exceso de corrupción" (Discurso sobre el origen de la desigualdad de los hombres. 2ª parte)
Ahora comprendemos la terrible originalidad del paradigma capitalista, a cuyo imperio deben someterse todas las comunidades del mundo. El interés egoísta, que la Economia política tiende a percibir como el único motor racional de las conductas humanas, es precisamente la única forma de actuar que por sí misma jamás podrá constituir lo que desde Nietzsche se denomina un valor. Efectivamente, un valor (ya sea el honor, la amistad, la dedicación a una obra o comunidad y, de forma general, cualquier forma de solidaridad o civismo) es, por definición, aquello en cuyo nombre un individuo puede decidir, cuando las circunstancias lo exigen, sacrificar todo o una parte de los intereses, incluso, en ciertas condiciones, su propia vida. En otras palabras, la disposición del hombre al sacrificio, a la renuncia y al don es la condición principal para dar un sentido a su propia vida, que, de lo contrario, sólo se vería definida por los códigos de la biología. Asimismo, como es sabido, a diferencia del animal, "el hombre no nace llevando consigo el sentido definitivo de su vida". De ello se deriva que es necesariamente imposible cualquier sociedad humana donde no se hayan imaginado e instituido previamente "los montajes normativos por los que los individuos de las generaciones sucesivas alcanzan el status de humanos".
Por ello, son principalmente razones estructurales las que impiden que exista ni pueda existir jamás una "sociedad capitalista" en el sentido real de la palabra. Se trataría de una auténtica imposibilidad antropológica. De hecho, el sistema capitalista sólo ha podido ponerse en práctica históricamente en las sociedades occidentales, y luego desarrollarse tal y como sabemos, gracias a que en cada etapa de su historia ha extraído los valores y hábitos que necesitaba de todo un tesoro de actitudes cívicas -tanto antíguas como modernas- que era incapaz de crear por sí mismo. Como nos recuerda acertadamente Castoriadis, "el capitalismo sólo ha podido funcionar porque ha heredado una serie de tipos antropológicos que no ha creado y que no podía haber creado: jueces incorruptibles, funcionarios íntegros y weberianos, educadores consagrados a su vocación, obreros con un mínimo de conciencia profesional, etc. Estos tipos no surgen y no pueden surgir por sí mismos, sino que fueron creados en períodos históricos anteriores.
La historia de los últimos treinta años es precisamente la historia de los esfuerzos prometeicos realizados por las nuevas élites mundiales para llevar a cabo esta sociedad imposible
a cualquier precio.
Extraído de La escuela de la ignorancia de Jean-Claude Michéa